24/7/07

¿Qué es la generación Nocilla?


Generación Nocilla es el término que han utilizado Elena Hevia y Nuria Azancot para referirse en sendos medios de comunicación a un grupo de escritores que fueron congregados a finales de Junio de 2007 en el Atlas Literario Español, un encuentro de nuevos narradores promovido y organizado por Seix Barral y la Fundación José Manuel Lara. En concreto, fue el articulo publicado por Azancot en El Cultural el que encendió la mecha de un interesante debate que durante los días previos a esta entrada se ha desarrollado en el blog de Vicente Luís Mora, donde ha participado, entre otros muchos posteadores anónimos, un sector representativo de los escritores aludidos.

La discursión ha gravitado principalmente en torno a tres cuestiones: ¿Existe la generación Nocilla? ¿Quiénes son? ¿Generación Nocilla es el nombre adecuado?

¿Existe la generación Nocilla?

Aún repudiando el término y sus implicaciones, Vicente Luís Mora se pregunta si realmente hay algo que, con otra denominación, una los nombres de estos autores.
A Eloy Fernández Porta, Generación Nocilla no le dice absolutamente nada y prefiere explicar esa realidad literaria desde su propio aparato crítico, recogido en su ensayo Afterpop (Berenice. Córdoba, 2006). Resume Afterpop como el nuevo paradigma estético que ha surgido en respuesta a la condición social creada por el exceso simbólico que han provocado los medios. Dicha respuesta estética no es necesariamente generacional, nacional y ni siquiera literaria, pero dentro de ella se puede encuadrar lo que otros se refieren como Generación Nocilla, que quedaría entonces como el grupúsculo de manifestaciones literarias nacionales que se inscriben dentro el contexto del Afterpop.

También Jorge Carrión rechaza el apelativo y sitúa su escritura en el exterior de ese grupo, que considera hipotético y relaciona con los escritores atentos a la literatura norteamericana. Como máximo punto de coincidencia, prefiere hablar desde lo personal de una red de amistades (interlocutores, cómplices) que incluye a algunos de los autores de la propuesta. Sin embargo, no niega que exista una “sintonía generacional” entre varios creadores que entre comparten una actitud nueva ante las tecnologías, la superación de la “dicotomía en partidos de izquierdas y derechas”, “la frecuentación de países e idiomas”, “una formación académica interdisciplinar”, entre otras cosas.

Germán Sierra prefiere hablar, como Carrión, de un “embrión de red literaria” que en los últimos años ha tratado de definir el “contexto socio cultural y literario” que ahora se quiere llamar Generación Nocilla, denominación de cuyas implicaturas Sierra reniega igual que los demás. No se trata de un colectivo artístico con consignas acordadas sino la “mini eclosión” de una nueva literatura, fruto de la coincidencia en varios aspectos de la labor de una serie de escritores.

Juan Carlos Márquez coincide en que hay una nueva manera de entender la literatura porque las peculiaridades de nuestra época afectan a la estructura y estética de la narrativa. Reconoce la existencia de nuevos escritores, entre los que se incluye, pero matiza que no se trata de una novedad absoluta sino por comparación al panorama conservador que impera en el mercado actual.

A Agustín Fernández Mallo tampoco le gusta Generación Nocilla como apelativo, pero confirma la opinión de que existe una red que se fundamenta en “un estrato sociológico común” cercano a lo que definió Carrión. Para explicar esta influencia y repercusiones estéticas comunes, considera el Afterpop de Eloy F.Porta como la teoría idónea que además podría dar nombre al movimiento. Considera además característico de esta red su condición marginal, en contraposición a la situación de grandes popes de la literatura como García Márquez.

Por último, Mario Cuenca también ve la existencia de coincidencias entre los escritores aludidos, que se deben no a una influencia recíproca sino a las condiciones sociológicas comunes.

¿Generación Nocilla es el nombre adecuado?

Todos los escritores reaccionan con mayor o menor contundencia contra el término Generación Nocilla y todo lo que implica. Para Vicente Luís Mora y Germán Sierra, hablar de generaciones actualmente carece de sentido. Como para Jorge Carrión, que considera la generación como “un eclipse, un círculo cerrado”, algo que no puede definir las relaciones de los nuevos escritores, aunque sí habla de una “sintonía generacional” que surge siempre entre creadores de una misma etapa histórica. Fernández Mallo apunta: “¿Para qué generaciones? Yo soy mi propia generación. Como persona fundamentalmente individualista que creo que soy, no me gusta que me metan en un grupo o generación alguna”.

En cuanto a “Nocilla”, Vicente Luís Mora indica dos posibles orígenes, uno alimenticio y otro literario, ninguno de los cuales le parece justificado. Junto con Fernández Mallo considera que Nocilla Dream no es una influencia para la mayoría de las novelas de los escritores aludidos, y por tanto no puede considerarse paradigmática. Mario Cuenca, en cambio, cree que el nombre no se justifica por una cuestión de influencias sino por la repercusión de Nocilla Dream, como hecho simbólico de la emergencia de estas literaturas.

Todos coinciden en que Generación Nocilla es un término periodístico poco afortunado. Puestos a asumir una denominación común, prefieren las propuestas que se desprenden del trabajo ensayístico de Eloy Fernández Porta (Afterpop) y Vicente Luís Mora (La Luz Nueva), los dos críticos que más han trabajado sobre este grupo de escritores del que son parte integrante.

¿Quiénes son?

En el artículo de El Cultural, Nuria Azancot nombra a los siguientes autores como integrantes de la Generación Nocilla:
Vicente Luís Mora, Jorge Carrión, Eloy Fernández Porta, Javier Fernández, Milo Krmpotic, Mario Cuenca Sandoval, Lolita Bosch, Javier Calvo, Domenico Chiappe, Gabi Martínez, Álvaro Colomer, Harkaitz Cano, Juan Francisco Ferré, Germán Sierra y Fernández Mallo.

Vicente Luís Mora señala estas carencias en la lista:
Diego Doncel, Mercedes Cebrián, Robert Juan-Cantavella, Salvador Gutiérrez Solís, y Manuel Vilas.

Eloy Fernández Porta reniega de las listas y señala las trampas que suponen para un crítico nombrar o reseñar un puñado determinado de autores (siempre excluyente). Aún así, le parece indispensable añadir dos nombres a los anteriores:
Robert Juan-Cantavella y Vicente Muñoz Álvarez.

La lista total (y provisional) de la (provisionalmente) llamada Generación Nocilla es la siguiente:
Vicente Luís Mora, Jorge Carrión, Eloy Fernández Porta, Javier Fernández, Milo Krmpotic, Mario Cuenca Sandoval, Lolita Bosch, Javier Calvo, Domenico Chiappe, Gabi Martínez, Álvaro Colomer, Harkaitz Cano, Juan Francisco Ferré, Germán Sierra, Fernández Mallo, Diego Doncel, Mercedes Cebrián, Robert Juan-Cantavella, Salvador Gutiérrez Solís, Manuel Vilas, Robert Juan-Cantavella y Vicente Muñoz Álvarez.

5 comentarios:

matías dijo...

y ya puestos a incluir, sería una injusticia no agregar a Pedro A. Ramos García, con su Masculino Singular. Cinismo en su estado más jocoso

Anónimo dijo...

El movimiento...gracioso que utilicéis palabras franquistas y altisonantes como estas...
Buno, pero nada, chicos, que antes de seguir escribiendo, mejor es que os pongáis a leer, a leer mucho...hace unos cuantos años que en Hispanoamérica se están haciendo estas novelas...Acabáis de descubrir el agua tibia.
Ojo...también ya existe algo llamada surrealismo, y algo llamado el dadaísmo...así que no los inventéis porque no hace falta.
Muchos besos.

Anónimo dijo...

Grande, he encontrado lo que he estado buscando

Anónimo dijo...

Vamos que os encanta que os hayan nombrado dentro de una generacion y os jode que lleve por nombre un termino tan friki: "Hola soy ,,,,,,, y pertenezco a la generacion nocilla" Leer menos, escribid más, y por supuesto ganar dinero haciendolo. La inmortalidad de una obra y el hielo en las lunas del coche son iguales de provechosas.

2Win dijo...

Es tan cutre meter a todos en el mismo saco... Seguro que alguno es alérgico a los cacahuetes o al cacao...